ACTUALIDAD
EL TIEMPO EN FAMILIA EN LA ERA DIGITAL
¿Convivimos o solo coincidimos?

En muchos hogares,la presencia física ha dejado de ser sinónimo de convivencia. Las pantallas han redefinido la forma de interactuar en familia
En la actualidad, la convivencia familiar atraviesa una transformación silenciosa. Hoy, compartir el mismo espacio ya no garantiza conexión emocional. En muchos hogares, cada integrante está presente físicamente, pero concentrado en su propio dispositivo.
Los datos reflejan esta realidad. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 el 73.6 por ciento de los hogares en México cuenta con acceso a internet y más de cien millones de personas utilizan este servicio, lo que representa el 83 por ciento de la población.
El uso de teléfonos celulares alcanza a más del 80 por ciento de los habitantes de nuestro país, consolidándose como el principal medio de conexión. Este crecimiento ha cambiado la forma en que convivimos. La tecnología facilita la comunicación, pero también puede desplazar la interacción directa.
La UNICEF advierte que el equilibrio en el uso de pantallas es fundamental para el desarrollo emocional de niños y adolescentes. El riesgo no está en la tecnología, sino en su uso sin límites. Cuando las pantallas sustituyen la conversación, el juego o los momentos compartidos, se debilitan los vínculos familiares.

¿Sabías que…?
El 61.7 por ciento de los mexicanos acostumbra a poner el celular sobre la mesa mientras come,según la encuesta “Los Mexicanos y el uso del celular” de Consulta Mitofsky.
La American Academy of Pediatrics recomienda establecer espacios libres de dispositivos en el hogar, especialmente durante actividades clave como las comidas o antes de dormir.
Además, estudios recientes muestran que el tiempo promedio de conexión a internet puede superar las 4 horas diarias, incrementándose en población joven, lo que reduce el tiempo disponible para la convivencia directa con otros.
Recuperar el tiempo en familia no implica eliminar la tecnología, sino integrarla de forma consciente. Actividades simples como conversar, compartir experiencias o establecer momentos sin dispositivos pueden marcar una diferencia significativa.
En una sociedad hiperconectada, el verdadero desafío no es estar siempre disponibles, sino estar presentes. Porque convivir no es coincidir: es construir relaciones que trascienden la pantalla.
